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RESEÑA HISTORICA
Iglesia de Dios M.B. “El Salvador”
Revisión y Actualización de la historia de la Iglesia
Hermana Loyda Rivera
La llegada del famoso evangelista mexicano, Francisco Olazábal a Río
Piedras, en abril de 1934, predicando el Evangelio de Jesucristo con poder
y demostración del Espíritu Santo provoca un avivamiento en toda la isla.
Esta bendición llega a Manatí y en el sector Coto Sur muchas almas fueron
impactadas y se convertían al Señor. En julio de 1939 los siguientes
hermanos: Ramón Armaíz, Jesús Arroyo, Ana M. Robles, Armando Acevedo,
Alfredo Hernández, su esposa Crucita y otros, se dan a la tarea de llegar
a Pugnado por un camino vecinal -a pie-, y el primer hogar en visitar es
el de la hermana Catalina y Heriberto Rodríguez. La Hna. Catalina se
convierte al Señor y comienzan a reunirse en su casa; a la semana se
convierte su esposo.
El
hermano Jesús Arroyo siente quedarse para continuar evangelizando, pero
por espacio de cuatro meses no ve fruto, pues imperaba el catolicismo y el
espiritismo. Desanimado decide marcharse, pero Dios le habla en visión y
le muestra la iglesia que habría de levantar en este lugar. Es entonces
que decide quedarse y continuar dando cultos en los hogares, lo que
produjo los primeros convertidos que vinieron a formar los pioneros de la
iglesia.
El primer templo se hizo en el 1941. El hno. Felipe Martínez informa
que vendían una casa en $100.00 hecha de húcar en Palmarejo, se compra, la
desmantelan, la transportan en carros de bueyes y la ubican detrás de la
casa del hno. Gracia Ocasio. Este predio de terreno pertenecía a Angel
Rivera , conocido como Gelo.
Para los años 1946 a 1947 dirige la obra
el Hno. José Agosto. En 1946
la iglesia sale de aquel lugar, porque el Hno. Angel Rivera le vende la
propiedad a Gracia Ocasio.
Es el hno. José Hernández quien viene a apacentar la grey durante los años
1947 al 1948. La obra continuaba creciendo y el Señor añadía a la iglesia
nuevas vidas; en medio de pruebas, escasez y lucha la iglesia seguía
caminando.
Al Rev. Ernesto Sotomayor se le hace el encargo pastoral durante el
período de 1948 a 1951. La iglesia era conocida entonces como la Iglesia
El Salvador. Es durante su pastorado que la iglesia se une al concilio de
la Iglesia de Dios Mission Board el 1 1 de julio de 1949. Para los años de
1951 al 1954 dirigió la obra el hno. Faustino Virella, quien se
caracterizó por ser celoso en guardar la doctrina bíblica.
Durante los años del 1954 al 1956 asume el pastorado el hno. Reyes
Torres Colón. En el encontramos a una persona dinámica, con mensaje fogoso
y con unción; además era un pastor servicial, compartía con los niños,
jóvenes, adultos y la comunidad. Al salir el Rvdo. Reyes Torres, la
iglesia decide escoger al hno.
Pedro Rivera, co-pastor de la iglesia, con
cualidades para estar al frente de la obra por un período indeterminado.
La iglesia continuaba gozosa y se trabajaba en la planta física logrando
techar el templo en cemento para el año 1960. El hno. Pedro Rivera nos
pastoreó por espacio de siete años, del 1956 al 1962.
Al finalizar el año 1962 el Rvdo. Felipe Rodr íguez es instalado como
pastor. Al comienzo de su ministerio muchas almas se convirtieron al
Señor. Bajo su gestión pastoral se logra la construcción de la casa
pastoral que hoy es utilizada como casa educacional. En el año 1969 el
Rev. Felipe Rodríguez es trasladado al barrio Tortugo de Trujillo Alto y
en su lugar el Rev. Liborio Colón es instalado como pastor. El pastorado
del hno. Liborio fue relativamente corto ya que sufrió un derrame cerebral
mientras oficiaba un culto de oración. Debido a esta situación la iglesia
decide quedarse bajo la dirección del hno. Felipe Martínez, quien había
sido un luchador incansable, defensor de la iglesia y de la sana doctrina.
Mientras tanto la iglesia oraba a Dios para que enviara un nuevo pastor.
En las navidades del 1969 Dios le pone al hno.
Felipe Martínez en el
camino al Rev. Ephraim Rivera Tormos quien había sido el predicador de la
Campaña de Semana Santa invitado por el pastor de entonces, el Rev. Felipe
Rodríguez. El hno. Felipe Martínez sintió en su corazón que aquél era el
pastor por el que estaban orando, y le expresa su sentir a la iglesia y al
Rev. Miguel Navas, Supervisor. Ephraim Rivera es presentado a nuestra
iglesia y es acogido con mucha alegría, y podemos decir que se cumple la
profecía dada a Jeremías en el capítulo 3:15: “Y os daré pastores según mi
corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia.”
El Rev. Ephraim Rivera Tormos llegó a nosotros siendo un joven de 29
años con su esposa Saraí en espera del quinto hijo. Llegó a nosotros en un
tiempo en que la iglesia necesitaba un hombre de visión y carácter
espiritual que guiara al pueblo a una renovación en todos los ámbitos. Su
ministerio fue muy bendecido. Se distinguió por un mensaje cristocéntrico,
la enseñanza bíblica y la consagración. Esta dinámica espiritual desató un
avivamiento en la iglesia que produjo el desarrollo de ministerios,
manifestación de los dones, obra evangelística y un crecimiento
extraordinario de nuevos convertidos. La iglesia se dio a conocer dentro y
fuera de la Iglesia de Dios, siendo una fuente de abastecimiento
espiritual cuyo atractivo era la forma de adoración, la doctrina y la vida
de santidad.
Poseía nuestro pastor grandes talentos: gran elocuent e y versado en la
Palabra, maestro y consejero, músico, escenógrafo y decorador. Era el
editor del semanario informativo Kerigma (Mensaje), que más tarde cambia
su nombre a Koinonía (Comunión). Estableció el programa del Club
Lampadarios; fue pionero en la organización de campamentos locales y
actividades de intercambio juvenil con otras congregaciones (nuestra
juventud alcanzó a tener la sociedad de mayor número a nivel nacional);
promovió la labor evangelística en Ciales logrando establecer allí una
obra; se envolvió en los asuntos de interés comunitario dándole voz y
representación; estableció la “Ofrenda de Amor Cristiano” para ayudar a
los necesitados de la iglesia y la comunidad; junto a su esposa, la Hna.
Saraí, desarrolló el ministerio de la música cultivando los talentos de la
grey; y brindó talleres de formación para líderes y laicos.
Hubo desarrollo y progreso tanto en lo espiritual como en lo físico; se
amplía el templo hacia atrás, se construye el anexo, la cocina comedor, se
adquieren bancos, cortinas divisorias y vehículos de transporte. Fue de
gran inspiración para que muchos hermanos de nuestra grey buscaran una
excelencia espiritual y se prepararan en el estudio de la Palabra. El Rev.
Ephraim Rivera, entendiendo por el Señor que su tiempo de salir de la grey
había llegado, es trasladado a Paterson, New Jersey en octubre de 1982
después de casi trece años de ministerio pastoral.
El Rev. Heliodoro Rivera es nombrado para continuar la labor pastoral,
y la iglesia continua en avanzada en todos los aspectos. Su amada esposa,
Myrna Osorio, fue de gran ayuda idónea en su ministerio y para la iglesia,
en especial la juventud. En su gestión pastoral los jóvenes se destacaron
a nivel nacional en todas las áreas de los desfiles de talentos. Fue un
ferviente promotor del Plan Salomón para el sostenimiento del Colegio
Bíblico Pentecostal. Formó equipos misioneros que realizaron junto a él
viajes misioneros a Belice y República Dominicana. Se desarrolló como buen
maestro, y brindó sus conocimientos de enfermería al servicio de la
iglesia y la comunidad. Implementó un nuevo sistema de contabilidad para
la administración de la iglesia. Continuó haciendo mejoras a la planta
física de la iglesia, realiza ampliaciones a la casa pastoral (nuevo
comedor) y se da inicio a la construcción de la segunda planta. En 1986 es
trasladado a dirigir la congregación del barrio Santo Domingo en Río
Piedras.
Desde C aguas, y en el año 1986, el Rev. Manuel de Jesús y su esposa
Virginia pastorean la grey. Durante este tiempo la iglesia recibía nuevas
almas, hay un despertar en oración, siendo el culto de oración muy
bendecido y respaldado por los hermanos. Excelente administrador y pastor.
Continúa la construcción de la segunda planta logrando terminarla. En
junio de 1989 es trasladado a pastorear la Iglesia de Dios en Mayor
Cantera en Ponce. Este término sucede bajo la supervisión del Rev. Efraín
Navas.
El sucesor del Rev. Manuel de Jesús lo e s el Rev. Jesús Rosario y su
esposa Trinidad Vega, quienes pastoreaban en Aguas Buenas al momento de
ser trasladados. Desde su llegada muchas vidas fueron añadidas a la
iglesia siendo bautizadas en agua y en el Espíritu Santo. Se destaca como
evangelista con un mensaje de poder. Junto a su esposa cultivaron la vida
de oración y consagración de la iglesia. Eran personas de gran
sensibilidad espiritual y amor por los perdidos. Fue organizador de viajes
misioneros, y mantuvo el sostenimiento de la obra que se abrió en Santo
Domingo.
Dentro del área administrativa el Rev. Rosario formó un equipo de
líderes, conocido como Los Doce, que se ocupaba de la programación de la
iglesia y de las actividades de todos los ministerios. Dio especial
énfasis al cuidado de la vida matrimonial estableciéndose los seminarios
para matrimonios. Cobró vida nuevamente la publicación de un boletín
informativo que comenzó a publicarse mensualmente bajo el nombre de AKOE
(Anuncio).
Bajo la gestión pastoral de Rosario se realizó la construcción de la
verja del templo, la remodelación del altar, y se adquieren nuevos
abanicos y cortinas corredizas. Su entusiasmo lo lleva a promover la
celebración del 53 Aniversario de la Iglesia. Su esposa, Trini, siempre
ponía su toque especial en la decoración del templo y en el servicio de
cocina. Siempre recordamos a abuelita Martha que, tras su frágil figura,
entrañaba un espíritu inquebrantable que nos dio testimonio de una
ancianidad productiva al servicio del Señor y de los demás.
Durante el año 1995 Dios comienza a ministrarle al Rev. Rosario sobre
su salida a otra congregación. El 25 de enero de 1996 sale de Pugnado a
pastorear la Iglesia de Dios en Parada 22 en Santurce. Es entonces, que en
septiembre de año 1996, el Señor nos envía a una familia pastoral muy
especial: el Rev. Otilio Román Velázquez, su esposa, Martha Borrero y sus
hijas Alexandra y Rebecca.
Con gran destreza el Rev. Román trazaba un plan trabajo anual con metas
a alcanzar. Enmarcaba el trabajo del año dentro de un tema bíblico que
servía de guía en su visión para la iglesia, y siempre procuró que
estuviera a la vista de la grey. Desde el boletín informativo AKOE
mantenía una columna de orientación espiritual conocida como el Rincón
Pastoral. Estableció el programa Haciendo Misiones encaminado a apoyar
obras dirigidas por miembros de nuestra congregación. El impacto
evangelistico se dejó sentir en las comunidades. Dirigió un equipo de
trabajo que atendía a las personas necesitadas de nuestra comunidad
llevándoles comida caliente a domicilio cada miércoles. Son muchos los que
en la comunidad recuerdan agradecidos su cuidado pastoral en momentos
difíciles.
El Rev. Román era un visionario reformador. Rompió esquemas. Denominó
como pastor asociado la posición del co-pastor dándole un carácter de
mayor impacto dentro del trabajo pastoral. Y luego, por primera vez en la
historia de la iglesia, una mujer asumía el pastorado asociado. Supo
honrar al sector de mayor edad de la iglesia e integrarlos al serv icio.
Ganó la admiración y el cariño de los niños. La atención a la niñez cobra
una nueva dimensión bajo el concepto de Iglesia Infantil. La juventud
encontró a un amigo y consejero. Dio especial cuidado al desarrollo de la
familia estableciendo el Ministerio de la Familia. Cultivó la vida de
adoración de la iglesia, organizó el ministerio de los músicos y, para el
aniversario 61 realiza su anhelo de formar la Coral de Adoración. Su
mensaje era restaurador. Mantuvo un espíritu de puertas abiertas para la
restauración de la gente. La Pared del Lamento era parte de su visión de
conquista.
En su gestión pastoral se instaló el acústico del templo, se cambió el
mobiliario del altar, se tapizaron los bancos. Se adquirió, además, la
guagua, equipo de sonido e instrumentos; todo esto con miras a mejorar el
servicio de la iglesia.
Al momento de su salida en enero del 2002, el Rev. Román sale a fungir
como pastor en la iglesia de Ciudad Universitaria en Río Piedras, no sin
antes dejar por escrito los proyectos y visión de trabajo para la iglesia.
La respuesta a l clamor de la iglesia porque Dios nos enviara un pastor conforme a Su corazón llegó en el mes de febrero. Con gran gozo recibimos
al Rev. Osvaldo Trinidad y su esposa María Castro. Dios les había hablado
directamente sobre el pastorado en Pugnado, y a su llegada sentimos la
convicción de que Dios los había enviado. Nos amaron desde el principio.
Nos consolaron. Su primer sermón fue una afirmación de que en este altar
“Hay Palabra de Jehová”. Y así ha sido. Es un predicador de fuego y
consagrado adorador.
Llegó y retomó el trabajo y la visión. Escuchó a los líderes, los
ancianos, los jóvenes y los niños. Dentro de la programación de la iglesia
estableció el Día Familiar para atender las inquietudes que ha recogido en
su contacto con la grey. Ha estado dando especial cuidado a la vida
espiritual, la consagración y los necesitados de la grey. Para su
instalación el 25 de junio del 2002 estrenamos sillas acoginadas en el
anexo, el salón de actividades de la segunda planta y el templo con nueva
pintura. Durante el año 2003 se realizó la remodelación del altar.
A menudo le oímos referirse al cultivo de la oración, la Palabra y la
adoración como “herramientas para la victoria”. Es dinámico: donde dice la
palabra, pone la acción. Sin duda alguna este es un pastor con un renovado
espíritu de conquista que tiene claro hacia donde Dios quiere llevar a la
iglesia en su desarrollo, y oramos porque esté mucho tiempo con nosotros
en la realizar la visión.
En la madurez de nuestros 64 años como iglesia Dios nos enfrenta al
reto de cumplir Su voluntad en nosotros. Hemos sido escogidos como punta
de lanza para bendición de nuestra comunidad y más allá de nuestras
fronteras. La urgencia del tiempo que nos ha tocado vivir demanda que
seamos renovados como al principio: una iglesia de testimonio y ungida con
el Espíritu para la conquista del Reino. Cada siervo que nos ha
pastoreado, con su visión, sus talentos y sus destrezas, ha servido para
guiarnos hacia ese fin. Damos gracias a Dios porque cada uno de ellos ha
dejado huella indeleble en nuestra historia. La mayor honra a estos
siervos de Dios es que seamos esa iglesia revestida de poder cumpliendo la
misión de rescatar a los perdidos, preparando a la nueva generación
fundamentos en la Palabra y viviendo en fidelidad hasta el regreso de
nuestro Señor.
Que así nos ayude Dios. ¡A El sea toda gloria!
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